Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
domingo, 16 de diciembre de 2012
No queremos ser sinceros, y aceptar que ya no queda nada,que ya no existe la ilusión de despertar juntos cada mañana. Y que los días se nos van en no mirarnos a la cara para poder disimular como si nada nos pasara, pero no es verdad.