Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Solo te puedo decir, que se me escapa la razón . . tener que imaginar un fin que no sea estar contigo.