Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
viernes, 8 de febrero de 2013
Hay
sonrisas que guardan historias, la tuya.. simplemente
guarda mi vida.