Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
sábado, 6 de abril de 2013
Cuando
el cielo llora nunca nadie le pregunta, ¿donde duele? ¿Porque
llueve? ¿Porque deja de llover?