Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
domingo, 14 de abril de 2013
Jure que no volvería a sucederme de nuevo, volvió a pasar. Que cupido no volvería a enredarme en su juego,y aquí ahora estas, hablando de amar.