Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Conc#&*! de sus madreeeeeeees.
O me lo hacen RE de gusto o yo NECESITO UN PSICOLOGO URGENTE U.U Tan desgraciada NO puedo ser :_