Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
sábado, 6 de octubre de 2012
Me callo porque es más comodo engañarse, me callo porque ha ganado la razón al corazón, pero pase lo que pase y aunque otro me acompañe en silecio te querré tan solo a ti.