Ya no tengo tu cigarro en desayuno , y aprendí a echarlo de menos, te lo juro. Ya no tengo tu mejilla y su deseo de sentirle a mi nariz su alma de hielo. Ya no existen esas pelis mentirosas que solían dar lugar a nuestras cosas. Ni ese beso que, pequeño, me colmaba ¿Qué voy a hacer con esta fabula acabada? Ya no tengo tu solcito en mi habitación. Se ha instaurado la ilusa ilusión de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo. Callejeros va a tocar; tu azulgrana va a jugar. Y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo. Sólo tengo de aquel tren al paraíso , un furgón impenetrable sin sus puertas. Y una sábana impermeable de granizo de una cama que solía ser caldera. Ya no tengo aquella risa terapeuta y este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa de una paz que hizo a mi vida encantadora. Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia, sólo me da a elegir, por vos o su eutanasia.
