Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
martes, 24 de julio de 2012
El tiempo vuela y es mejor que lo disfrutesque no te importe ni la vida ni la muerte, ni la bueno o la mala suerte.