Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
sábado, 21 de julio de 2012
Que la culpa no les carcoma los huesos,
ya va a haber tiempo para las risas, los abrazos y los besos.