Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
sábado, 18 de agosto de 2012
Con la autoridad que me da el fracaso declaro de pie: Lo único que en mi casa novale es hacer doler Así que..no me lastimes.