No intentes disculparte, no juegues a insistir, las excusas ya existían antes de ti.
No, no me mires como antes,
NO hables en plural. La retórica es tu arma más letal. Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí, adentro. La esperanza que me dio tu amor no me la dio más nadie
te juro, no miento.
