Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío… El amor concede a los demás el poder para destruirte.
viernes, 10 de agosto de 2012
Te regalo mi locura, y mis labios para cuando quieras besar. Te doy hasta mi suspiro. pero no te vayas mas.